
Ha superado con éxito hace un tiempo (no sin pagar un precio…), esa maldita enfermedad del siglo XX, que tantas personas conocidas de nuestro entorno familiar o personal, no han resistido y que se han ido sin casi darnos tiempo a despedirnos.
Mañana, no tiene porqué ser nada malo; pero que valiente no estaría preocupado. Te voy a llamar María, aunque si lees estas líneas, sabrás que me estoy refiriendo a ti. Quiero que sientas mi apoyo y el de todas las personas que aquí de vez en cuando me leen; creo que puedo hablar por todas ellas sin temor a equivocarme. Mucho ánimo María. Un besote muy grande, verás como es algo rutinario.