viernes, 6 de marzo de 2009

El orinal… ese elemento de la casa venido a menos

Hay una de las cosas que en la vida no debiéramos de apartarnos y es, ser fieles al dicho de que “de bien nacidos es el ser agradecidos”.
Lo somos hoy en día, con un elemento tan intimo y que en el pasado nos ha facilitado la vida, en medio de las noches de crudo invierno cuando las ganas de mear aprietan?.
Ya los romanos disponían de cañerías y letrinas asistidas por agua canalizada, que hacía las delicias de los ciudadanos; todo eso se fue perdiendo y ante la falta de agua corriente en las viviendas, es cuando surge con fuerza un recipiente que en su forma y medio de asirlo, no ha evolucionado mucho a lo largo de los últimos siglos al
igual que sus prestaciones; es ese elemento que nuestros padres y abuelos estiban, esconden o sitúan debajo de la cama, precisamente para no exponer el cuerpo a las frías noches de invierno.
Hoy en día hay una gran cantidad de artilugios herederos del tradicional orinal, autoadaptables a las tazas de WC ; ergonómicos de colores vistosos y con juegos incorporados para los niños; en forma de coche de Fernando Alonso, etc. Podríamos decir, que un orinal marca tres etapas en la vida del hombre, en la cual tanto en la primera como en la última, se convierte en un elemento indispensable.
Los niños cuando lo abandonan para pasar a la segunda etapa de su vida se genera en ellos un “subidón” en su autoestima…. Ya son mayores.
De este tema creo que saben muchísimo más en Ciudad Rodrigo en Salamanca, donde creo que tienen un muy completo Museo del orinal, el cual será visitado en algún momento por el que suscribe.
Libro recomendable para niños en esa dura etapa del cambio: “Nacho ya no usa el orinal” de Edelvives.
Bueno pensareis vosotros…. Y a que viene todo este ladrillo?
Que pasa… que vosotros nunca lo utilizasteis? Os da vergüenza hablarlo en el café con vuestros amigos y compañeros de trabajo? No os acordáis ya de las veces que os ha resuelto el problema? Incluso alguna vez que llegasteis perfectamente “cocidos” , la “mascada inminente” y que no erais capaces de llegar al baño, no ha sido útil también?.
efectivamente, el objetivo de esto que os cuento, es rendir un sincero y sencillo homenaje a un elemento que hoy en día lo tenemos apartado de nuestras vidas y que yo no tiraría a la basura… los tiempos están cambiando y no vaya a ser…


4 comentarios:

Anónimo dijo...

jajajaja, me sorprendes siempre,por los articulos tan originales que sacas de tu cabecita calva!!!! pero me encanto el tema.Llevas mucha razon, que cosas como el orinal, ya se ha perdido en el tiempo y que ahora como somos todos tan modernos,pues ni nos acordamos.Bien es verdad que en su momento y teniendolo a mano, siempre nos ha venido bien.
Volviendo de nuevo a la originalidad del tema, yo seria incapaz de escribir todo un articulo sobre un aparato tan sencillo y a la vez tan util y ya desaparecido.Tambien es verdad que partiendo de esa idea, luego han ido surgiendo cosas mas adaptadas a nuestros tiempos.Aunque espero que en estos tiempos de crisis, no tengamos que echar mano a una cosa asi jejejej
UN abrazo
Pumuky
Ah!! te dare el premio honorifico al tema mas original!!!

Lila dijo...

Muy buen post muchachón, mi abuelita tenia el suyo. Que recuerdos...

Besos

Mateo Bellido dijo...

Buenassss....
Faltaba yo, pero he tenido problemas con el dichoso blogger.
Tampoco he podido controlar el tiempo, pues lo he llenado de infinidad de tareas, como por ejemplo: pintar la casa en la semana de vacaciones.
Pues sí, original tu homenaje al orinal. En casa hay uno de porcelana y mi padre con 87 años es íntimo amigo de él.
Nos vemos en donde nos encontremos.
Un abrazo.

fonsilleda dijo...

Me uno al homenaje, con una sonrisa agradecida.
Es mi primer paseo por tu casa y creo que esta entrada lo merece con creces. Te he visto en Aldabra y me dije, tengo que ir a visitarlo.
Así que, aquí estoy, uniéndome a tus recuerdos del artilugio que, bajo la cama, marcó mi infancia y, sobre todo, evitó que me helara mchos días al no tener que recorrer, si despertaba con urgencia, aquella casa inmensa, amada pero terriblemente fría en invierno.
Bicos.